Un día mas o un día menos, todo depende de cómo lo quieras ver, al fin y al
cabo es tiempo y este, es relativo. El caso es que al finalizar el día piensas en todo lo que pudiste hacer hoy y no hiciste, en las ganas locas que tienes de salir corriendo sin rumbo, pero que una vez más reprimes en tu interior. Te llamas cobarde y te das pena, lo único que quieres hacer es llorar, pero, ¿De qué te vale? Si al final lloraras más aun por el hecho de no tener a nadie cerca que te cambie una lágrima por una sonrisa. Y ahí estas, muriendo poco a poco porque ya no eres capaz de reír ni llorar, ni morir ni vivir, ni caminar ni parar… O al menos no eres capaz de hacerlo por ti misma y caes en el error de creer que para poder cambiar de vida necesitas a alguien que tire de ti, pero, como ya he dicho, es un error. No puedes esperar que nadie tire de ti para que tú seas feliz, recuerda que “ A perro flaco todo son pulgas” y si tu no crees que puedes ser feliz por ti misma nadie creerá que puede lograrlo por ti.
Y es difícil pero no hay nada fácil y sencillo en esta vida y menos cuando el problema te afecta a ti, porque si, decirle a alguien que sea feliz y salga hacia delante es fácil, pero tener el valor de haberlo no lo es.
Señoras y Señores en esta vida hay dos tipos de personas, las que se levantan día a día y luchan por lo que quieren y las que se quedan sentadas todo el día lamentándose, esperando que la vida pase y se solucione sola, ¿Qué tipo de persona quieres ser? La decisión es tuya y de nadie más, Tú decides si quieres vivir un día mas, o un día menos

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