martes, 18 de octubre de 2011

Adios.


Un puñal en el corazón, dolor, estado de shock, no te lo crees, tu mente se bloquea, tu corazón sufre, tu pulso aminora, tu estomago vuelca y tus ojos se encharcan en lagrimas. Esto es la reacción común ante un adiós. Cuando sales de ese estado de shock y vuelves a la realidad algo en tu interior no permite que dejes de llorar, sabes que tu vida tal y como la conocias desapareció con esa persona ya que ella no estará mas a tu lado, temes el cambio, la soledad te consume y solo quieres despertar de esa pesadilla, pasas gran parte del tiempo pensando, buscando un porque, una solución, preguntándote cual fue tu error y recordando todos y cada uno de los momentos en los que fuisteis felices, incluso ese minimo detalle que creías olvidado tu memoria lo saca a flote produciéndote un dolor peor que el inicial (esto es una cadena que vuelve al comienzo con el próximo adiós).
Este sentimiento solo desaparecerá cuando tu decidas que es momento de estar mejor, de comenzar de cero y olvidar a ese estúpido que fue capaz de decirte adiós. Cuando comienzas a estar mejor, a tener fuerzas, a creer en ti, cuando tu autoestima esta rebosante, de repente, aparece otro estúpido con cuatro palabras bonitas y tu, ingenua del amor, caes a sus pies y es que, no te olvides que la cadena ha de volver a comenzar.

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